TENDENCIAS

Primer cumpleaños de 'Vive la Opera en Sigüenza'

Este sábado, día 4 de febrero, la duodécima proyección de esta iniciativa que, una vez al mes, acerca la lírica a la ciudad va a ser la zarzuela 'Doña Francisquita'. La cita, en el Auditorio de El Pósito, a partir de las 19 horas

REDACCION | Miércoles 01 de febrero de 2017

La iniciativa 'Vive la Opera en Sigüenza' va a cumplir este próximo fin de semana su primer aniversario. En todo este tiempo, el Auditorio de El Pósito ha sido testigo de la proyección de hasta doce óperas y zarzuelas, algunas de las partituras más conocidas de todos los tiempos, interpretadas por las mejores sopranos y tenores contemporáneos.

Zoila Paradela, aficionada a la lírica, ha sido la encargada de llevar a cabo la selección de las obras proyectadas, así como también de prologarlas y epilogarlas, aportando los datos y conocimientos necesarios para la mejor comprensión del argumento de la ópera, una labor “con la que espero haber logrado transmitir a los seguntinos el amor por el género que siento”, explica Paradela. Además, la aficionada también ha incluido en sus explicaciones detalles sobre el momento artístico de los intérpretes así como sobre la calidad de sus voces.

El Ayuntamiento de Sigüenza ha apoyado la iniciativa desde su gestación, “dando así cabida a un género musical al que también le hacemos a lo largo del año guiños con conciertos líricos”, apunta Sonsoles Arcones, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza. Arcones felicita por la iniciativa a Paradela, “cuyas explicaciones y entusiasmo nos llevan encandilando desde la primera proyección”. Buena prueba de ello es el número creciente de espectadores que registra la iniciativa, “lo que nos ha hecho trasladarla de los viernes a los sábados, en El Pósito”. Durante el descanso, y como viene siendo habitual, se ofrecerá una copa a los asistentes por cortesía de la Asociación de Empresarios de Sigüenza.

El primer aniversario llega este sábado 4 de febrero (Auditorio de El Pósito, concierto gratuito) con la proyección de 'Doña Francisquita', comedia lírica en tres actos, con música de Amadeo Vives y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, inspirada en la comedia de Lope de Vega 'La discreta enamorada'. Fue estrenada en el Teatro Apolo de Madrid, el 17 de octubre de 1923. La proyección de este sábado corresponde a una grabación realizada en julio de 2010 por la Orquesta sinfónica y Coro del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, contando con la dirección musical de Miguel Roa. Los papeles protagonistas fueron intepretados por Mariola Cantarero (Francisquita), Milagros Martín Aurora La Beltrana, José Bros (Fernando), Julio Morales (Cardona), Amelia Font (Doña Francisca), Enrique Baquerizo (Don Matías) y Arturo Pastor (Lorenzo Pérez).

La trama tiene lugar en el Madrid romántico, en un ambiente castizo. Se trata de una típica “comedia de enredos”, que presenta unos personajes bien trazados, una gran cantidad de situaciones que mantienen la atención del espectador y una variedad notable de ritmos y de ideas musicales.

Francisquita, hija de la pastelera Doña Francisca, está enamorada del joven Fernando, pero éste persigue a una actriz de teatro muy atractiva, Aurora La Beltrana, que finge no hacerle caso. El padre de Fernando, don Matías, por su parte, pretende casarse con Francisquita, y Doña Francisca cree que Fernando la pretende. Otro personaje destacado es Cardona, amigo de Fernando. Los celos son el motor que mueve los sentimientos de los personajes, y el final es, lógicamente, feliz.

La música posee raíces populares y se inspira también, además de en los modelos clásicos del género, en viejas tonadillas y temas de cancioneros antiguos que Vives estudió. La partitura permite una brillante actuación de los cantantes. Han sido especialmente apreciados en el papel de Fernando, Emili Vendrell y Alfredo Kraus.

Muchos de sus números, individuales y colectivos, son famosísimos, como el coro “Canto alegre de la juventud” del primer acto, que se repite al final de la obra; “La canción del ruiseñor”, que canta Francisquita, con difíciles pasajes de coloratura; “Soy madrileña”, que canta la mezzosoprano Aurora La Beltrana; la romanza de Fernando “Por el humo se sabe dónde está el fuego”; el coro de enamorados del inicio del tercer acto “Donde va la alegría”, o el bolero “La canción del Marabú”.

El éxito de la discreción

La noche del miércoles, 17 de octubre de 1923, la calle de Alcalá se vistió de fiesta. Unas dos mil personas se arremolinaron alrededor del número 45 antes de las diez de la noche, ansiosas por conocer la nueva obra que se estrenaba en el Teatro Apolo. Su afán era asistir al estreno de la última zarzuela de Amadeo Vives, un autor que inspiraba un gran respeto en los ambientes teatrales y musicales de España.

Unos diez días antes del estreno, cuando quedaban por orquestar seis números musicales, Vives sufrió una caída que le hizo guardar cama un mes. Por fortuna, cuatro compositores y amigos se ofrecieron a terminar la tarea: Joaquín Turina, Conrado del Campo, Pablo Luna y Ernesto Rosillo, con la supervisión final del propio Vives.

La noche del estreno, Vives desde su casa se dispuso a escuchar la obra por teléfono, pero a los treinta o cuarenta compases, los nervios no le dejaron continuar. Pasó el resto de la función leyendo la Vida de Santa Catalina de Siena del sueco Johannes Jörgensen, hasta que los libretistas irrumpieron en su habitación emocionados por el éxito obtenido. Vives les respondió en tono paternal: “¡De acuerdo, de acuerdo, chicos! … Ahora, ¡no os envanezcáis! ¡no es deis demasiada importancia! Y, sobre todo, por Dios, ¡no os compréis un abrigo de astracán!”. Así era Amadeo Vives, humilde y discreto.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas