GUADALAJARA

Sigüenza le canta a la Navidad

REDACCION | Sábado 24 de diciembre de 2016
Sigüenza estuvo anoche de ronda por Navidad. Como fuera costumbre antaño, diferentes agrupaciones de seguntinos salieron, a partir de las 19 horas de la tarde, a ponerle la banda sonora a las fiestas por las calles de la ciudad.

Desde finales del mes de noviembre, era costumbre que, al calor de los bares, los mozos y mozas seguntinos fueran preparando sus coplas, que luego en formato de romance, y con el soniquete musical de las estrofas de la ronda de navidad seguntina, se dedicaban a cantar por las calles. Siempre había alguna de tono socarrón, o crítico que, naturalmente, era celebrada por unos, y no tanto por otros. A partir del día ocho de diciembre, raro era el día en el que no sonaban los villancicos por en las travesañas. El más tradicional, sin duda, el de 'Las doce palabritas'.

En este 2016, y después de que la ciudad se juntara ya hace años para compartir musicalmente la Navidad en una gran ronda que sale el día 23 de diciembre, han sido seis las agrupaciones que han salido desde diferentes puntos de Sigüenza para llevar los villancicos a las calles. “No ha tocado la lotería, pero hay mucho que celebrar”, decía Pepe Cerezo, alma de la Rondalla Seguntina, que cumple 65 años desde su refundación, en el año 1951 y con el loable fin entonces de pedir para los abuelos del asilo.

Mientras que los integrantes de la Rondalla salían desde la Plaza del Castillo, bajando por la calle Mayor, la Asociación Cultural Seguntina de Folklore hacía lo propio desde la Plaza del Doncel, por Arcedianos y Villegas. La Ronda Estaba La Noche Clara, salió desde El Gurugú de la Plazuela, bajando por la calle de la Torrecilla. La Ronda Infantil, en la que desfilaba musicalmente la cantera de la Banda de Música, partía de su local de ensayo habitual, por la calle de la Cruz Dorada. La Ronda de los Retales salió desde el bar Barbacana, por la calle Medina, y por último, los Dulzaineros lo hacían desde el bar Alameda.

Todos habían estado preparando sus coplillas para vestir de alegría todos los rincones de Sigüenza. A la hora convenida, se hizo la música. Niños y mayores se echaron a la calle con la percusión típica de la Navidad, con botellas de anís, zambombas, almireces, panderetas, también con guitarras, laudes, flautas y dulzainas, y, sobre todo, muchas ganas de cantar.

Después de más de una hora de música callejera todas las agrupaciones musicales confluyeron en la Plaza Mayor, donde compartieron villancicos, todos juntos. Las primeras coplas en la Plaza Mayor las cantó el incombustible Cerezo. El último, el villancico de las Doce Palabritas. Para terminar, los seguntinos, a la sombra del árbol de luz que distingue la Navidad en estos días, compartieron un vino español y un bocadillo, allí mismo.

En el patio del Ayuntamiento estaba la gran zambomba de Sigüenza, dicen que la más grande del mundo, obra de Jaime Gómez Olalla. Sus más que generosas dimensiones, puesto que mide más de dos metros y medio de alta, le permiten instalar en su interior una taberna, desde la que el seguntino repartió calditos, a cambio de la voluntad, con fines benéficos.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas