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Un concierto del Grupo Orffeo cierra la temporada cultural de la Iglesia de Santiago de Sigüenza

El recital tuvo su principal argumento en la música sefardí, cuya riqueza y sensibilidad sirvieron también como pretexto para acercar al público a la música que se hacía en Europa cuando los judíos fueron expulsados de España, en 1492, y también para repasar la influencia que pudo tener la música española judía en la música askenací, o incluso en el klezmer

REDACCION | Domingo 16 de octubre de 2016
El Grupo Orffeo cerró ayer la temporada cultural que organiza anualmente la Asociación de Amigos de la Iglesia de Santiago de Sigüenza con el fin de recabar fondos para convertir el edificio en un Centro de Interpretación del Románico Provincial de Guadalajara.

Fue la presidenta de la Asociación, Elena Guijarro, la encargada de presentar el concierto. En primer lugar, Guijarro agradeció el altruismo y la colaboración de Orffeo, grupo músico-vocal que actuó ayer por primera vez en la Iglesia de Santiago. “Esperamos que no sea la última”, dijo Guijarro, que explicó a continuación el propósito del proyecto y también los avances que en él se han llevado a cabo este año, gracias a las prospecciones arqueológicas.

Rafael Rivas, director de Orffeo, contaba ayer, de forma previa al concierto, el porqué del nombre del grupo. “Orffeo es la combinación del apellido del músico y musicólogo Carl Orff, y de Orfeo, el nombre mitológico. Resume muy bien nuestra tendencia musical clásica, con la didáctica”, valoraba, teniendo en cuenta que la mayor parte de sus miembros son profesores de niños de Primaria. “Pretendemos hacer llegar a nuestros alumnos un repertorio muy poco escuchado, ampliándolo también a través del Orffeo, a un público familiar y más amplio”.

El concierto tuvo su principal argumento en la música sefardí, “sin ser un monográfico”, aclaraba Rivas. La riqueza y sensibilidad de sus sonidos sirvieron también como pretexto para acercar al público a la música que se hacía en Europa cuando los judíos fueron expulsados de España, en 1492, así como también para repasar la influencia que pudo tener la música española judía en la música askenací, o incluso en el klezmer, un género musical étnico que se desarrolló rápidamente en las comunidades judías existentes antes de las dos guerras mundiales. Interpretada por los klezmorim (músicos o agrupaciones musicales profesionales), la música klezmer constaba principalmente de melodías de baile y muestras de piezas instrumentales para bodas y otras celebraciones en sus principios, consolidándose posteriormente como género musical independiente con características únicas y bien definidas. En la actualidad, la música klezmer todavía es interpretada en casi todo el mundo, y su esencia y sonido permanecen prácticamente inalterados.

El interés de Orffeo por la música sefardí se debe a que se trata de un género “que se presta a la interculturalidad”, y a la intención del Grupo de “rescatar aquello que es nuestro, que es español, puesto que a los judíos se les llamaba así por la práctica de una creencia, pero eran tan españoles como el resto. De ahí nuestro empeño por rescatar el repertorio de música sefardí que se ha perdido”, decía ayer Rivas.

El concierto, muy emotivo, se apoyó en la acústica magnífica de la Iglesia de Santiago. “No hay reverberación. El techo de madera atenúa el sonido, mientras que el del ábside de piedra, lo amplifica, generando un equilibrio muy apropiado”, afirmaba también el director. Por último, Rivas tuvo palabras de elogio para el trabajo de la Asociación de Amigos de la Iglesia de Santiago, que definió como “una forma muy interesante forma de recuperar patrimonio, implicando a toda la ciudad, haciendo que se sientan partícipes de algo que es suyo, genuino de Sigüenza, con lo que el sentido de pertenencia cuando el proyecto esté acabado será más intenso”.

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