GUADALAJARA

Los trillanos celebran este sábado su popular Romería de San Isidro

La organiza tradicionalmente la Hermandad de Labradores, que se encarga de repartir el pan y el vino entre quienes se quedan a comer en el campo

REDACCION | Viernes 13 de mayo de 2016
Mañana sábado tendrá lugar la popular romería de San Isidro, en la que se bendicen los campos trillanos. La tradición manda acudir a la Ermita Virgen del Campo el sábado más próximo al día 15 de mayo, y su celebración se pierde en la noche de los tiempos, con la lógica variación de la modernidad.

Antes, la romería salía del pueblo. Los trillanos, enfilaban el camino de la fuente de la Pililla, en dirección a la Ermita, andando. Llevaban las viandas, mantas a cuadros y enseres para la comida a lomos de las borriquillas y mulas que también subían hasta el lugar en San Isidro. Hoy, algunos mantienen la tradición de subir a pie, pero la mayoría lo hace en coche. Lo que no ha cambiado es la alegría del día campero que Trillo comparte entre las encinas, este año en un campo verde y fértil al que el sol no ha podido todavía oscurecer.

La organización del evento corre a cargo de la Hermandad de Labradores. Es costumbre que sea esta Hermandad la que se encargue de proveer de pan y el vino a todos aquellos que se quedan a comer en el lugar. La preside José Miguel Bachiller, y está previsto que mañana entreguen quinientas barras de pan y 120 litros de vino de Mondéjar.

La Misa está anunciada para las 12:30 horas de la mañana. La oficiará el párroco de Trillo, Santiago Jiménez, como hace 34 años. La ceremonia religiosa se celebra en el interior de la Ermita, y posteriormente, los fieles salen en procesión en las inmediaciones del edificio con las imágenes de San Isidro y Santa Maria de la Cabeza en andas. Compartiendo su protagonismo, los trillanos sacan también la imagen de la Virgen del Campo, que suele salir acompañando a los santos del día con su manto verde.

En mitad del recorrido, la marcha hace un alto en el camino para que el cura bendiga los campos. Antaño, en costumbre ahora desaparecida, los niños trillanos hacían cuatro cruces de cera que enterraban en los puntos cardinales, para que la bendición llegara por igual al término de Trillo.

La celebración religiosa termina con la subasta de las andas de las imágenes para entrarlas de nuevo a la Ermita, la reja de San Isidro, la botija que lleva Santa María de la Cabeza y su rosario, y unas rosquillas que se colocan entrelazadas a las estatuas de San Isidro y Santa María de la Cabeza. Es costumbre también que la corporación municipal comparta mesa y mantel con la Hermandad allí mismo, en el entorno de la Ermita.

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