En este paraje habita el Saetón
Esta escapada se puede realizar en Fuencaliente
REDACCION | Miércoles 22 de octubre de 2014
Esta increíble historia nos sitúa en una de las comarcas más desconocidas, pero no por ello menos hermosa, de Castilla-La Mancha: el Valle de Alcudia y Sierra Morena, al sur de Ciudad Real. En el corazón de la espectacular Sierra Madrona, donde conviven lobos, linces ibéricos, cabras montesas, buitres negros, águilas reales y cigüeñas negras, dicen que también persiste un ser fantástico. Se trata de un animal que pertenece a una especie desconocida, tal vez prehistórico. Y, aunque los más ancianos del lugar aseguran que es casi imposible ver al bicho. SIGUE
Por los valles y cumbres de Sierra Morena viviría una misteriosa criatura no recogida en los catálogos de fauna de la zona, el saetón. Dicen que es un reptil monstruoso que tiene la facultad de volar dando elevados y sonoros saltos, y de hipnotizar a sus víctimas, a las que inmoviliza para picarles con un poderoso y letal veneno. Varios son los testimonios de encuentros con el saetón como el de una familia de campesinos cordobeses, descendiendo por Sierra Morena desde Fuencaliente que pudieron ver de cerca al animal.
En las proximidades de el escarpado nacimiento del río Yeguas, el abuelo Colón conducía un enorme carro de madera cuando, al paso de una de estas bestias, el campesino tuvo que realizar una brusca maniobra.
El pastor Miguel Fuentes cuenta también que un día, cuando era niño, acompañando las cabras de un familiar vio cómo el bicho volaba por encima del rebaño después de picar a una de ellas que al poco rato murió retorciéndose de fiebre mientras su cuerpo se hinchaba.
En definitiva, campesinos, ganaderos, cazadores y otros experimentados habitantes de la sierra aseguran haberlo visto aunque no se pongan de acuerdo en su longitud y peso. En lo que sí parecen coincidir todos es en la hipnótica mirada de este animal que, según explican, puede llegar a paralizar, circunstancia que el saetón aprovecha para atacar.
En las entrañas de Sierra Madrona, aparece el pueblo de Fuencaliente con sus aguas termales y sus destacadas pinturas rupestres que pueden verse en los abrigos rocosos de sus alrededores en cuevas poco profundas.
Las pinturas fueron realizadas sobre roca cuarcítica, predominante en Sierra Morena y se encuentran en razonables condiciones de conservación. El mejor ejemplo de ellas está en el paraje conocido como Sierra de Hornilleros (a unos cuatro kilómetros de la población), en la Cueva de Peña Escrita.
Se trata de pinturas de tipo esquemático, con signos triangulares, en zig-zag, concéntricos y algunas figuras humanas muy estilizadas en escenas de danza ritual y decaza, con los contornos definidos en tinta oscura y el interior de colores planos, principalmente ocres y rojos.
En la zona existen también otros yacimientos, hasta un total de doce dentro del término municipal, como la Cuevad e La Batanera (a un kilómetro de la anterior).
El conjunto de pinturas rupestres de la Cueva de Peña Escrita y de La Batanera, fue declarado Zona Arqueológica en 1924, Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico Nacional.
Otra visita esencial en Fuencaliente es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Baños situada sobre el arroyo de aguas termales que la recorre por su centro y que en tiempos anteriores corría al aire libre. La primitiva ermita se construyó en 1314 sobre la fuente en la que, según cuenta una leyenda, se apareció la Virgen.
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