Esta semana otro nuevo título : Penélope
Miércoles 22 de octubre de 2014
Penélope
La luz del día se colaba por una rendija rebelde de la persiana, coloreando aún más dorada la lluvia que él derramaba sobre su piel canela.
Abría la boca y sacaba la lengua para calmar su inmensa sed de él.
Como si de un ritual se tratara, arrodillada bebía las gotas con ansia, queriendo robarle su esencia, y así atrapar su alma para que no pudiera marcharse nunca.
Faltaban solamente tres meses, y quería detener el reloj, y frenar un tiempo que, inexorablemente, corría en su contra, para separarlos.
Se tumbó desnuda en el mármol frío y mojado mientras el sol, jugando travieso, dibujaba sus femeninas curvas, calentando su piel y su infinito deseo, aún más.
Pronunció su nombre en bajito, acariciando con los labios cada letra, y extendiendo los brazos por encima de la cabeza, abrió las piernas, seductora para invitarlo a que la penetrara con su polla, que ya inflamada por el deseo, apuntaba al cielo, insolentemente dura.
La penetró bruscamente, empujando con fuerza, como para liberar miedos y penas, que buscando dueño, se quedaron con ella.
Llegaron al mismo tiempo, jadeando y temblando como dos locos enamorados que saben que tienen los días contados.
Se abrazaron impregnados sus cuerpos de flujos y de sudor, mezclando palabras con risas de satisfacción, olvidándose por un precioso y mágico momento de un destino inevitable, que ya estaba escrito.
Se tumbaron en la cama para seguir amándose durante horas. Saciados de lujuria se abrazaron juntando sus cuerpos y sus almas, compartiendo el aire, intercambiando alientos con aroma a sexo.
Le acompañó al sueño, acariciándole el pelo, y susurrando conjuros de amor en forma de cuentos, pasando la lengua por la piel de su espalda, para retener en la memoria su sabor único a amor y a mar.
Se quedó dormido, aliviando el calor que sentía, pasando la mano por la humedad de su coño, lleno y saciado de sexo, y con lágrimas que resbalaban incontroladas por su piel.
Penélope lloraba tejiendo su llanto amargamente, pero en silencio por un presente que se escapaba y por un futuro traicionero y cruel, que para ellos no existía, ni existiría jamas.
El Escondite de Natalia