Reconoce ante notario que simuló que iba a comprar empresas para cobrar las comisiones de las operaciones ‘palanca’
Miércoles 22 de octubre de 2014
El Juzgado de Instrucción 54 de Madrid ha recibido las actas notariales en las que José María Ruiz-Mateos confiesa cómo planeó las operaciones ‘palanca’. Simulaba compras de participaciones de empresas con la única intención de asustar a los dueños mayoritarios, hacer que subieran el precio y llevarse una sustanciosa comisión. Las reuniones para concertar el engaño se hacían en su mansión de Somosaguas. SIGUE
La operación fue planteada en mi residencia de Somosaguas. Consistía en simular una compra de acciones a los efectos de incrementar el precio de las mismas con el objetivo de que los socios mayoritarios ‘picaran el anzuelo’ y por ello cobrar una comisión”. José María Ruiz-Mateos confesó hace dos semanas ante un notario de Madrid su participación presuntamente delictiva en unas operaciones llamadas palanca, por las que su grupo cobró decenas de millones de euros a costa de engañar a los dueños de empresas.
El empresario jerezano ha realizado al menos dos manifestaciones ante notario reconociendo operaciones de este tipo. Ruiz-Mateos ha admitido las maniobras en una de estas operaciones para elevar hasta 22 millones de euros el precio de las participaciones minoritarias en la sociedad Sánchez Heredia López (hoy Gestesa Desarrollos Urbanos), que entonces era propiedad de Francisco López Garrido. Los propietarios mayoritarios de esta constructora se vieron obligados a ejercer su derecho preferencial y comprar estas participaciones por 22 millones para evitar la entrada de Nueva Rumasa en su accionariado. Ruiz-Mateos nunca tuvo intención de comprar, y sí de engañar, según su testimonio ante el notario, y cobrar la pertinente comisión. La constructora se resintió en su estructura por esta maniobra accionarial. En consecuencia, reclama en los tribunales responsabilidad a Ruiz-Mateos por valor de más de cinco millones de euros.
La comisión que se embolsó Ruiz-Mateos, según ha constatado el administrador concursal de Nueva Rumasa –actualmente en concurso de acreedores–, fue de 2.103.000 euros, que fueron directamente a las arcas de la familia. Ese dinero, que debía haber ido a parar a Nueva Rumasa (y así pagar a sus numerosos acreedores), fue desviado a otra sociedad mediante lo que el administrador concursal nombrado por el juez ha calificado como “ocultación maliciosa”.
Reportaje completo en la revista interviú y en la Edición Digital:
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