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Revista de Corazón

Miércoles 22 de octubre de 2014
Unos sonrientes Príncipes de Luxemburgo ya convertidos en marido y mujer acaparan la portada de la biblia de las revistas del corazón. En páginas interiores encontramos un amplio reportaje con todos los detalles de la ceremonia religiosa celebrada el pasado sábado 20 de octubre. Entre los invitados de la realeza europea encontramos a la princesa Letizia, que fue la más elegante, pero también a Carolina de Mónaco o Máxima de Holanda que apostaron por originales tocados. SIGUE

La princesa Letizia, elegancia y belleza en la boda de Guillermo de Luxemburgo y Stéphanie de Lannoy.-
Una vez más, la Princesa de Asturias deslumbró con su belleza y elegancia en el enlace religioso del duque Guillermo de Luxemburgo, el heredero a la Corona, con su mujer la noble belga Stéphanie de Lannoy. Después de haber contraído matrimonio en una ceremonia civil e íntima en el Ayuntamiento de Luxemburgo, la pareja se casaba al día siguiente en la Catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo a las once de la mañana del 20 de octubre.

Pasadas las diez y media, los Príncipes de Asturias, los más esperados a la ceremonia, hacían su aparición paseando por la alfombra roja que llevaba hasta la puerta de la Catedral. Doña Letizia, embajadora de la moda española, volvía a poner su confianza en un diseño de Felipe Varela, -al que algunos llaman su modisto de cabecera-, el mismo que la vistió en la boda del príncipe Guillermo y Catalina Middleton.

En esta ocasión, Letizia apostó por un vestido en crepe de seda en color ciruela bajo un abrigo de encaje de guipur con flores adornado con bordado de perlas barrocas cristal al tono, a juego con el sombrero de Pablo y Mayaya, sobre un recogido, y los zapatos. Don Felipe, que no ha decidido afeitarse aún y pudimos verle lucir su poblada barba, vistió su traje de gala del Ejército de Tierra.

Esta boda ha supuesto un nuevo encuentro de consortes reales de herederos a coronas europeas. Entre las invitadas la princesa Matilde de Bélgica, que lució un vestido de seda salvaje en color champagne. En los mismos tonos la princesa Victoria de Suecia, junto a su marido Daniel Westling. Elegantísima Mary Donaldson, con un vestido granate y un sombrero en color gris, al lado de su marido, el príncipe Federico de Dinamarca con uniforme de gala.

Mette Marit eligió el encaje en color gris, mientras que la princesa Máxima de Holanda, combinó su falda gris con una blusa en color mostaza, a juego con un impresionante tocado de plumas.

Tras el desfile de personalidades, la novia, vestida con un espectacular traje blanco-marfil de encaje firmado por Elie Saab y una maravillosa tiara perteneciente a la familia Lannoy, entraba a la catedral de la mano de su hermano mayor, Jehan, mientras que el gran duque heredero acudió a la ceremonia vestido de uniforme.